Por poco que sepamos de Irlanda a todos se nos vienen a la mente bellos parajes verdes cuando pensamos en este país, y no es para menos, porque Irlanda está plagada de preciosas estampas naturales.

La primera que me viene a la mente, y representada en la cabecera de este blog, son los acantilados de Moher, uno de los lugares más fotografiados del país y más bonitos a mi juicio. Se localizan en el Condado de Clare, tienen nada menos que 8 kilómetros y se levantan a 230 metros sobre el mar.
Si os gusta practicar el senderismo, un lugar maravilloso en Slieve Blooms. Está en el centro de Irlanda y os podéis escapar para caminar por sus senderos en el bosque disfrutando de los arroyos y verdes alfombras de hierba.
Si lo vuestro es la pesca u os gusta navegar, no dejéis de recorrer el río Shannon, que con sus 368 kilómetros pasa por preciosos pueblecitos hasta desembocar en Limerick.
También cabe destacar el Ring of Gullion, una formación geológica completamente única que se se vincula a las leyendas y mitos irlandeses.
Como véis Irlanda tiene mucha naturaleza que ver. Además de todo lo antariormente mencionado cualquiera de sus playas resulta increíble aunque más para pasear que para bañarse, no muchos se atreven pues no quieren morir congelados 